La Comunidad de Madrid ha incorporado este mes dos nuevas prestaciones a su Cartera de Servicios Estandarizados en Atención Primaria, dirigidas a personas con enfermedad renal crónica y con dolor persistente no oncológico. Con esta ampliación, el primer nivel asistencial del sistema sanitario público regional alcanza ya 41 servicios.
El objetivo de estas nuevas medidas es reforzar la prevención, el diagnóstico precoz y la calidad de vida de los pacientes a través de una atención más cercana, continuada y coordinada.
Detección precoz de la enfermedad renal crónica
El nuevo servicio para la enfermedad renal crónica (ERC) está orientado a personas mayores de 18 años con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad o edad avanzada.
Los equipos de los centros de salud, formados por profesionales de Medicina de Familia y Enfermería, realizarán pruebas de cribado para detectar posibles casos, evaluando la capacidad de filtrado de los riñones y la presencia de proteínas en la orina.
Cuando se confirme la enfermedad, se pondrán en marcha planes personalizados de seguimiento, cuidados y educación sanitaria, con el fin de frenar la progresión de la patología.
Abordaje integral del dolor persistente no oncológico
La segunda prestación se centra en personas con dolor crónico no relacionado con procesos oncológicos, como artrosis, fibromialgia, dolor lumbar, neuropatías o cefaleas crónicas.
El programa apuesta por un enfoque integral para evitar la cronificación del dolor y mejorar la funcionalidad y el bienestar del paciente. En él participan médicos de Familia, personal de Enfermería, fisioterapeutas y trabajadores sociales.
Los pacientes contarán con planes asistenciales individualizados que incluyen intervenciones farmacológicas, técnicas físicas, apoyo emocional y orientación social, en línea con la 'Estrategia de Atención al Dolor' de la sanidad madrileña.
Protocolos actualizados y mayor implicación del paciente
Ambos servicios se apoyan en protocolos clínicos actualizados, herramientas digitales para el seguimiento y formación continua de los profesionales sanitarios.
Además, se impulsa la participación activa del paciente y su familia y se refuerza la coordinación entre niveles asistenciales -Atención Primaria y Hospitalaria- para garantizar una atención segura, eficaz y centrada en la persona.
Alta incidencia en la población adulta
La enfermedad renal crónica representa uno de los principales retos de salud pública por su elevada prevalencia. Se estima que afecta a entre el 9,2% y el 15,1% de la población adulta.
Esta nueva prestación se suma a otras iniciativas de la Comunidad de Madrid, como el documento consensuado de recomendaciones para la detección, seguimiento y criterios de derivación, elaborado conjuntamente por profesionales de Atención Primaria y Hospitalaria.
Por su parte, el dolor crónico no oncológico presenta una incidencia aproximada del 13% entre la población mayor de 18 años en España.