La adolescencia del cerebro podría extenderse mucho más de lo que se creía. Así lo explica Rosa Molina, médica en el Hospital Clínico San Carlos, profesora asociada en la Universidad Complutense e investigadora en neurociencia, a partir de un estudio internacional que ha generado gran impacto.
La investigación, realizada con más de 4.000 personas por la Universidad de Cambridge y publicada en la prestigiosa revista Nature, analiza cambios estructurales del cerebro mediante neuroimagen y establece cuatro grandes etapas del desarrollo cerebral: hasta los 9 años, de los 9 a los 32, de los 32 a los 66 y a partir de los 66 años.
Entre los 9 y los 32 años, el cerebro entra en una fase de optimización y eficiencia, donde se refuerzan las conexiones más útiles y se eliminan las menos usadas, un proceso conocido como poda neural.
De los 32 a los 66 años, el cerebro alcanza una meseta de estabilidad, en la que se mantienen las capacidades cognitivas y se consolida la personalidad. A partir de ahí, se inicia una nueva etapa marcada por otros cambios estructurales.