El partido entre el Rayo Vallecano y al Athletic de Bilbao en el estadio de Vallecas no pudo jugarse ayer, se suspendió después de que los aficionados lanzaran sin parar canicas y aviones de papel al terreno de juego en el minuto 13 para protestar por la gestión del presidente del club. Es la primera vez en la historia de Madrid que se tiene que suspender un partido por la actitud del público. Hoy en Vallecas sigue la polémica y las criticas a la gestión del club.
El Rayo Vallecano, mientras tanto, ha condenado los hechos que costaron la suspensión definitiva del encuentro, y señaló a los grupos ultras organizadores de esta y otras acciones que dañan la "imagen" del club.
El equipo madrileño denunció a estos grupos en un largo comunicado, solicitando a las instituciones que actúen.
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, condenó lo sucedido en Vallecas e hizo un llamamiento a dejar a un lado la "crispación y el sabotaje".