Cada mañana, Ricardo llega con sus bollos al restaurante Gulah, ubicado en el número 198 de la calle de Arturo Soria, en Ciudad Lineal. No es pan cualquiera: se trata del po'boys, un bocata típico de Nueva Orleans que ya tiene parada fija en Madrid.
"El po'boys es un pan especial francés relleno de diferentes combinaciones. Parte de una base de brioche, pero lo que le caracteriza es que podemos crear una costra más crujiente por la parte exterior conservando la jugosa miga por dentro", explica Ricardo.
La inspiración nació tras un viaje a Nueva Orleans. "Nos sumergimos mucho en la cultura gastronómica de allí y nos trajimos esta idea. Nosotros somos pioneros: tener la misma referencia de la cultura gastronómica de Nueva Orleans en ese sitio y traerla aquí a Madrid".
Entre los rellenos, el más vendido del local es el de costilla desmigada con salsa barbacoa, acompañado de puré de palomitas. Pero también ofrecen el po'boy típico de Nueva Orleans: cangrejo con apio y mayonesa. En total, diez sabores aproximadamente, a los que se suman propuestas de temporada como guiso de ternera con vino tinto o cerdo desmigado con salsa barbacoa.
"También queremos sorprender a nuestros clientes con sabores que conocen o que les recuerdan a su niñez", señala Ricardo. Prueba de ello es su homenaje a Madrid: "Hemos hecho el típico bocadillo de calamares rebozados, pero nosotros lo ponemos en po'boy con una salsa de mayonesa con lima".
Como acompañamiento estrella, el pollo rebozado, un clásico estadounidense con un toque especial. "Intentamos llevar el mejor rebozado. Nos basamos en la técnica que usan los coreanos: una fritura y un rebozado súper crujiente. Las alitas van marinadas aproximadamente doce horas en una mezcla de ajo, jengibre y almidones".
Además, los guisos requieren largas cocciones de hasta 24 horas. "Al final es el respeto al producto y, más que todo, que nuestro cliente se vaya feliz", concluye Ricardo.