Desde su fundación en 1966, Al-Mounia ha representado el alma de la cocina marroquí en la capital. Aquí, la elegancia no se impone: se percibe en los detalles.
En la forma de presentar un tajín, en la loza decorada a mano, en los silencios acogedores entre mesa y mesa.
El restaurante ha sido diseñado como un oasis. Su interior remite a los patios de los riads tradicionales: techos trabajados, lámparas talladas o mosaicos auténticos.
Además, este lujoso restaurante cuenta con espectáculos de danza del vientre donde nos sentiremos sumergidos del todo en esta experiencia sensorial.
Podremos encontrar Al-Mounia en la Calle Recoletos número 5 de lunes a viernes con una cocina ininterrumpida.