Antiguamente, Navalcarnero no pertenecía a la Comunidad de Madrid, ya que históricamente pertenecía a Segovia. Por ello, su defensa recaía en los castellanos.
Para lograrlo, hicieron que vecinos de Perales de Milla se trasladasen a esta villa, donde debían pasar un mínimo de cinco años y plantar 150 cepas por persona.
Este municipio guarda un gran número de curiosidades, como que su plaza cambió de nombre hasta tres veces y que, en su iglesia, hay un cuadro con Lola Flores.