Puertas destrozadas, coches dañados y miedo a vivir en su propia casa, la pesadilla de unos vecinos de Retiro

  • La situación a llegado a tal extremo que hay vecinas que no se atreven a salir de casa, y otras llevan un bote de gas pimienta
Foto: TELEMADRID |Vídeo: Telemadrid

"Terror", "angustia", "miedo", desde hace unos meses los vecinos de un bloque de viviendas de El Retiro sufren una situación insostenible. Continuas amenazas, golpes de maza contra las puertas, silicona en las cerraduras, heces, cristales rotos, ruedas pinchadas, vehículos destrozados en el garaje.

Apuntan como posible responsable a una vecina que vive en el inmueble. Esa mujer les estaría haciendo la vida imposible con sus continuos ataques a los vecinos. Incluso, según afirman, encarga a tercera personas las amenazas y ataques

La situación a llegado a tal extremo que una de las vecinas, una mujer de 88 años, vive encerrada en su casa porque no se atreve a salir por miedo.

Mazas, amenazas y ruedas pinchadas: el terror de una comunidad de vecinos en Retiro
Mazas, amenazas y ruedas pinchadas: el terror de una comunidad de vecinos en Retiro
Mazas, amenazas y ruedas pinchadas: el terror de una comunidad de vecinos en Retiro

Mazas, amenazas y ruedas pinchadas: el terror de una comunidad de vecinos en Retiro

"Esto es un terror", dice Luis, que vive en el bloque con su mujer y un bebé pequeño. "No se puede vivir aquí", dice a 'Buenos Días, Madrid', "mi mujer en cuanto se va el portero, sale con un bote de pimienta a la calle, vive atemorizada".

"Nos tiraba colillas encendidas dentro de casa" y a partir de ahí fue a más, "en escalada", dice este vecino, hasta el punto de llegar a enviar "un matón para amenazarme". "Me dijo que como volviera a llamar a la Policía nos iba a matar a todos"

En el Portal, pasillos y puertas de los vecinos hay pintadas soeces. Las puertas tienen señales de haber sido atacadas con martillos o mazos. Algunos coches han aparecido con pintadas o, incluso, con el depósito de la gasolina lleno de arena

Los vecinos están desesperados. Cuentan que han llamado a la Policía en numerosas ocasiones y que han puesto más de 40 denuncias pero que "la justicia va muy lenta". Ahora van a pedir una orden de alejamiento para que no siga amenazándolos. Algunos de ellos ya están pensando en vender el piso y mudarse a otro lugar.

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